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Ética en la Inteligencia Artificial


Extraido de Wikipedia - Publicado el 14 Enero 2025

La ética en la inteligencia artificial es una rama de la ética dirigida a la existencia de robots inteligentes o cualquier otro ente que posea inteligencia artificial.1​ La posibilidad de crear máquinas pensantes plantea una serie de cuestiones éticas que abarcan diferentes puntos, tanto que las máquinas no lastimen a seres humanos o seres vivos en general, como el estatus moral propio de la máquina.

Por lo general está dividido en roboética, la preocupación por el comportamiento moral de los seres humanos a medida que diseñan, construyen, usan y tratan a seres de inteligencia artificial, y la ética de las máquinas, que es la preocupación por el comportamiento moral de los agentes morales artificiales (en inglés AMAs).

Los pensadores en la actualidad están preocupados por el desarrollo de conciencia en la inteligencia artificial, aunque no necesariamente están enfocados a lo importante, debemos entender que desarrollar conciencia en robots no es lo mismo que darles las funciones para realizar acciones contraproducentes. La parte delicada es de qué forma se va a incluir la ética en la inteligencia artificial.

Tomemos un robot programado para producir a toda costa clips de papel, lo que podría llevarlo a buscar el control del mundo para obtener los recursos para cumplir su meta: en realidad el robot no es malvado, solamente que su sistema esta programado para funcionar con éticas altamente desarrolladas o simplemente bastante avanzada por lo que lleva al primer dispositivo más avanzado es el único en todo el mundo.

Foto IA

Inteligencia artificial específica de dominio

La inteligencia artificial específica de dominio es aquella que se enfoca en la realización de algoritmos que son destinados a resolver solo una tarea específica. Aunque estos algoritmos generalmente son más eficientes que los humanos a la hora de desempeñar la tarea, no tienen un rango de ejecución más allá de la razón por la que fueron programados. Es decir, si se desarrolla un algoritmo para construir casas, este solo podrá construir casas, mientras que un humano puede tener un rango más amplio de habilidades.

Día a día, la aplicación de algoritmos inteligentes se vuelve más común y de estos pueden surgir problemas éticos o raciales, sobre todo cuando el algoritmo se utiliza para realizar una acción social que antes ejercía un humano. Dado lo anterior, es muy importante implementar una transparencia en el código para saber qué fallas están siendo cometidas.

Inteligencia artificial general

Esta inteligencia, a diferencia de la anterior, posee un rango de habilidades más amplio al dejar de concentrarse en un campo específico; sin embargo, el problema ético de diseñar entes con unos rangos de dominio más amplios, es que hay una cantidad mayor significativa de probables problemas.

Para poder asegurar un comportamiento seguro de la máquina ante problemas que ni siquiera los desarrolladores prevén, es necesario plantear una buena conducta en términos de X de tal forma que la consecuencia de X no resulte dañina para los humanos.

Esta especificación solamente es efectiva si la máquina puede, de manera explícita, extrapolar las consecuencias de su comportamiento. Por ejemplo, una licuadora no puede extrapolar las consecuencias de licuar algo.

Ética del robot

El término "ética del robot" ("roboética") se refiere a la moralidad de cómo los humanos diseñan, construyen y usan robots y otros seres artificialmente inteligentes. Considera cómo pueden los seres artificialmente inteligentes dañar a los humanos y cómo podemos beneficiarnos de ellos.

Sesgos en los sistemas IA

La Senadora de los EE.UU, Kamala Harris, hablando sobre los sesgos raciales en la Inteligencia Artificial en el año 2020.

La IA es cada vez más inherente a los sistemas de reconocimiento facial y reconocimiento de voz. Algunos de estos sistemas tienen aplicaciones empresariales reales y afectan directamente a las personas. Estos sistemas son vulnerables a sesgos y errores introducidos por sus creadores humanos. Además, los propios datos utilizados para entrenar estos sistemas de IA pueden tener sesgos. Por ejemplo, los algoritmos de reconocimiento facial fabricados por Microsoft, IBM y Face++ tenían sesgos a la hora de detectar el sexo de las personas; estos sistemas de IA eran capaces de detectar el sexo de los hombres blancos con más precisión que el de los hombres de piel más oscura.

Además, en un estudio realizado en 2020 en el que se revisaron los sistemas de reconocimiento de voz de Amazon, Apple, Google, IBM y Microsoft, se descubrió que tenían mayores tasas de error al transcribir las voces de personas negras que las de personas blancas.

Derechos de robot

"Derechos de robot" es el concepto de las obligaciones morales que las personas deberían hacia sus máquinas, de forma similar a los derechos humanos o los derechos de los animales. Se ha sugerido que los derechos de los robots, como el derecho a existir y llevar a cabo su propia misión, podrían estar vinculados al deber de los robots de servir a los humanos, por analogía con vincular los derechos humanos con los deberes humanos ante la sociedad. AAAEntre estos derechos se podrían incluir el derecho a la vida y la libertad, libertad de pensamiento y expresión e igualdad ante la ley. La cuestión ha sido examinada por el Instituto para el Futuro y por el Departamento de Comercio e Industria de los Estados Unidos.

En octubre de 2017, se otorgó la ciudadanía a la androide Sophia en Arabia Saudí, aunque algunos observadores consideraron que se trataba más de un truco publicitario que de un reconocimiento legal significativo.

Sufrimiento Artificial

En 2020, el profesor Shimon Edelman indicó que, a pesar de algunas excepciones, solo un pequeño porcentaje de las personas que investigaban el campo de la ética en la inteligencia artificial abordaba la posibilidad de que las inteligencias artificiales experimentaran sufrimiento, a pesar de la existencia de teorías que esbozaban las posibles formas mediante las cuales los sistemas de IA pudieran llegar a ser conscientes, como la teoría de la información integrada. Edelman destacó a Thomas Metzinger, quien había solicitado en 2018 una moratoria global en lo referente a los riesgos de crear sistemas de IA conscientes, como una de estas excepciones. Dicha moratoria debía extenderse hasta 2050 y podría llegar a ser ampliada o derogada de manera anticipada, dependiendo del progreso realizado en el entendimiento de los riesgos que pudieran generarse y como mitigarlos. Metzinger repitió este argumento en 2021, destacando los riesgos de generar una denominada "explosion de sufrimiento artificial" provocada por dos principales posibilidades.

Son varios los laboratorios que han declarado abiertamente estar intentando desarrollar sistemas de IA conscientes. Ha habido informes de personas con acceso a IAs que no están intencionadas para tales fines que informan de la posibilidad de que haya emergido conciencia en las mismas de forma involuntaria. Entre ellas se encuentra el fundador de OpenAI, Ilya Sutskever, que en febrero de 2022 escribió que las grandes redes neuronales actuales podrían ser "ligeramente conscientes". Por otro lado, David Chalmers, argumentó en noviembre de 2022 que era poco probable que los grandes modelos de lenguaje actuales, como GPT-3 , hubieran experimentado conciencia, pero también consideró que existe una seria posibilidad de que puedan volverse conscientes en el futuro.

Ética de la máquina

La ética de la máquina (o la moral de la máquina) es el campo de investigación relacionado con el diseño de Agentes morales artificiales (AMA), robots o máquinas artificialmente inteligentes que se comportan moralmente o como si lo fuesen.

Isaac Asimov consideró el problema en la década de 1950 en su I, Robot. Ante la insistencia de su editor John W. Campbell Jr., propuso las Tres Leyes de la Robótica para gobernar sistemas artificialmente inteligentes. Después gran parte de su trabajo consistió en ir probando los límites de sus tres leyes para ver dónde se descompondrían, o dónde crearían una conducta paradójica o imprevista. Su trabajo sugiere que ningún conjunto de leyes fijas puede anticipar suficientemente todas las circunstancias posibles.

En 2009, durante un experimento en el Laboratorio de Sistemas Inteligentes en la Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne en Suiza, robots programados para cooperar entre sí (en la búsqueda de un recurso beneficioso y evitar uno venenoso) finalmente aprendieron a mentir al otro, en un intento de acumular el recurso beneficioso. Un problema en este caso puede haber sido que los objetivos eran "terminales" (es decir, en contraste, los motivos humanos últimos típicamente tienen la cualidad de requerir un aprendizaje interminable).

Vernor Vinge ha sugerido que puede llegar un momento en que algunas máquinas sean más inteligentes que los humanos. Él llama a esto "la Singularidad". Sugiere que puede ser algo muy peligroso para los humanos. Esto es discutido por una filosofía llamada Singularitarianismo. El Instituto de Investigación de Inteligencia Artificial ha sugerido la necesidad de construir “IA Amigable", lo que significa que los avances que ya están ocurriendo con la IA también deberían incluir un esfuerzo para hacer que la IA sea intrínsecamente amigable y humana.

Consecuencias no deseadas

Muchos investigadores han argumentado que, por medio de una "explosión de inteligencia" en algún momento del siglo XXI, una IA que se mejora a sí misma podría llegar a ser tan inmensamente más poderosa que los humanos que no podríamos evitar que logre sus objetivos. En su documento "Aspectos éticos en la inteligencia artificial avanzada", el filósofo Nick Bostrom sostiene que la inteligencia artificial tiene la capacidad de provocar la extinción humana. Afirma que la superinteligencia general sería capaz de iniciar sus propios planes, y, por lo tanto, podría considerarse más apropiadamente como un agente autónomo.

Como los intelectos artificiales no necesitan compartir nuestras tendencias motivacionales humanas, los diseñadores de la súper-inteligencia deberían especificar sus motivaciones originales. En teoría, una IA superinteligente podría generar casi cualquier resultado posible y frustrar cualquier intento de evitar la implementación de su objetivo principal, podrían surgir muchas consecuencias involuntarias no controladas. Podría matar a todos los demás agentes, persuadirlos de cambiar su comportamiento o bloquear sus intentos de interferencia.

Amenaza a la dignidad humana

Joseph Weizenbaum argumentó en 1976 que la tecnología de IA no debería usarse para reemplazar a las personas en puestos que requieren respeto y cuidado, como cualquiera de estos:

  • Un representante de servicio al cliente (la tecnología IA ya se usa hoy en día para los sistemas de respuesta de voz interactiva telefónicas)
  • Un terapeuta (como fue propuesto por Kenneth Colby en la década de 1970)
  • Una niñera (como lo sugirió Pamela McCorduck en su libro The Fifth Generation)
  • Un soldado
  • Un juez
  • Un agente de policía
  • Weizenbaum explica que necesitamos auténticos sentimientos de empatía de las personas en estos puestos. Si las máquinas los reemplazan, nos encontraremos alienados, devaluados y frustrados. La inteligencia artificial, si se usa de esta manera, representa una amenaza para la dignidad humana. Weizenbaum argumenta que el hecho de que estemos proponiéndonos la posibilidad de máquinas en estas posiciones sugiere que hemos experimentado una "atrofia del espíritu humano que proviene de pensar en nosotros mismos como máquinas".

    Pamela McCorduck contesta que, hablando en nombre de las mujeres y las minorías "Prefiero arriesgarme con una máquina imparcial", señalando que hay condiciones en las que preferiríamos tener jueces y policías automatizados que no tengan un gen personal. El fundador de AI John McCarthy objeta el tono moralizante de la crítica de Weizenbaum. "Cuando moralizar es a la vez vehemente y vago, invita al abuso autoritario", escribe.

    Bill Hibbard escribe que "La dignidad humana exige que nos esforcemos por eliminar nuestra ignorancia de la naturaleza de la existencia, y IA es necesaria para ese esfuerzo".

    Transparencia y código abierto

    Bill Hibbard argumenta que debido a que la IA tendrá un efecto tan profundo en la humanidad, los desarrolladores de IA son representantes de la humanidad futura y, por lo tanto, tienen la obligación ética de ser transparentes en sus esfuerzos. Ben Goertzel y David Hart crearon OpenCog como un marco de código abierto para el desarrollo de inteligencia artificial. OpenAI es una compañía de investigación de IA sin fines de lucro creada por Elon Musk, Sam Altman y otros para desarrollar IA de código abierto beneficiosa para la humanidad. Hay muchos otros desarrollos de inteligencia de código abierto.

    Estatus moral de las inteligencias artificiales

    Globalmente se acepta que las inteligencias artificiales no tienen un estatus moral. Es posible modificar programas libremente sin que estos se percaten de lo que está haciendo, por lo que los dilemas morales no son ejercidos sobre el algoritmo sino sobre la gente que utiliza el sistema.

    Hay dos criterios importantes que se toman en cuenta cuando se habla de un estatus moral: la sensibilidad y la sapiencia. La sensibilidad se refiere a la capacidad de sentir y la sapiencia es un conjunto de características que se asocian con un ente de inteligencia superior, como la autoconciencia y la respuesta racional. Es posible la existencia de un estatus moral parcial como sucede en el caso de los animales, quienes sienten pero no tienen sapiencia; de ahí que los humanos, en comparativa, poseen un estatus moral superior.

    Ahora bien, si se llega a crear una inteligencia artificial sensible y que, además, posea la misma capacidad de sapiencia de un adulto humano, la máquina y el humano tendrían el mismo estatus moral. Este concepto se basa en el Principio No Discriminatorio Ontogénico, que indica que si dos seres tienen la misma funcionalidad, la misma experiencia consciente y solo difieren en el sustrato de su implementación, tienen el mismo estatus moral ya que si se rechaza el sustrato, dicho rechazo es equivalente a un repudio por el color de piel o la raza, convirtiéndolo en racismo. El sustrato no dice que una inteligencia artificial es consciente y que pueda tener la misma funcionalidad que un ser humano, por lo que el estatus moral no depende de cómo fueron concebidos los agentes. Esta idea es bastante aceptada por las sociedades en general.

    Foto Robotica

    La inteligencia artificial aplicadas a las Armas

    Algunos expertos y académicos han cuestionado el uso de robots para el combate militar, especialmente cuando se les da a estos robots cierto grado de funciones autónomas.​ La Marina de Estados Unidos ha financiado un informe que indica que los robots militares se vuelven más complejos, debe prestarse mayor atención a las implicaciones de su capacidad para tomar decisiones autónomas. Un investigador afirma que los robots autónomos podrían ser más humanos, ya que podrían tomar decisiones con mayor eficacia.

    Dentro de esta última década, ha habido una investigación intensiva en el poder autónomo con la capacidad de aprender utilizando las responsabilidades morales asignadas. "Los resultados pueden ser utilizados al diseñar futuros robots militares, para controlar tendencias no deseadas para asignar responsabilidad a los robots". Desde una perspectiva consecuencialista, existe la posibilidad de que los robots desarrollen la capacidad de tomar sus propias decisiones lógicas sobre quién matar y por eso debe haber un marco moral establecido que la IA no puede anular.

    "Si alguna potencia militar importante avanza con el desarrollo de armas de AI, una carrera armamentista mundial es prácticamente inevitable y el punto final de esta trayectoria tecnológica es obvio: las armas autónomas se convertirán en los Kalashnikov de mañana", dice la petición, El cofundador de Skype Jaan Tallinn y el profesor de lingüística del MIT Noam Chomsky como partidarios adicionales contra el armamento de la IA.

    El físico y astrónomo Royal Sir Martin Rees advirtió de casos catastróficos como "robots mudos que se hacen pícaros o una red que desarrolla una mente propia". Huw Price, un colega de Rees en Cambridge, ha expresado una advertencia similar de que los seres humanos pueden no sobrevivir cuando la inteligencia "escapa a las limitaciones de la biología". Estos dos profesores crearon el Centro para el Estudio del Riesgo Existencial en la Universidad de Cambridge con la esperanza de evitar esta amenaza a la existencia humana.

    Singularidad

    Muchos investigadores han argumentado que, por medio de una “explosión de inteligencia”, una IA auto-mejorable podría convertirse tan poderosa que los humanos serían incapaces de evitar que consiga sus objetivos.​ En su artículo "Ethical Issues in Advanced Artificial Intelligence” y su subsiguiente libro Superintelligence: Paths, Dangers, Strategies, el filósofo Nick Bostrom sostiene que la inteligencia artificial tiene la capacidad de provocar la extinción humana. Afirma que la superinteligencia sería capaz de tener iniciativa propia y de idear sus propios planes, por lo que sería más adecuado considerarla un agente autónomo.

    Puesto que los intelectos artificiales no comparten nuestras tendencias motivacionales humanas, dependería de los diseñadores de la superinteligencia especificar sus motivaciones originales. Ya que una IA superinteligente sería capaz de ocasionar casi cualquier posible desenlace, y de frustrar cualquier intento de impedir sus objetivos, podrían surgir muchas consecuencias imprevistas. Además, podría terminar con cualquier otro agente, persuadirles a cambiar su comportamiento, o bloquear sus intentos de interferencia.

    Sin embargo, en lugar de abrumar a la raza humana y conducirla a su destrucción, Bostrom también afirma que la superinteligencia podría ayudarnos a solucionar muchos problemas de difícil solución, como las enfermedades, la pobreza y la destrucción medioambiental.

    La mera complejidad de los sistemas de valores humanos hace muy difícil que las motivaciones de la IA sean amigables.​ Al menos que la filosofía moral nos proporcione una teoría ética perfecta, la función utilitaria de la IA permitiría la aparición de muchos escenarios potencialmente dañinos que se ajusten a un determinado marco ético pero no al “sentido común”.

    Según Eliezer Yudkowsky, hay pocas razones para suponer que una mente diseñada de forma artificial presentaría tal adaptación.​ Investigadores de IA como Stuart J. Russell,52​ Bill Hibbard, Roman Yampolskiy,​ Shannon Vallor,​ Steven Umbrello55​ y Luciano Floridi​ han propuesto estrategias de diseño para desarrollar máquinas beneficiosas.

    Organizaciones

    Amazon, Google, Facebook, IBM y Microsoft han establecido una asociación sin fines de lucro para formular las mejores prácticas en tecnologías de inteligencia artificial, mejorar la comprensión del público y servir como una plataforma sobre inteligencia artificial.

    Ellos declararon: "Esta asociación en AI conducirá investigaciones, organizará discusiones, proporcionará liderazgo de pensamiento, consultará con terceros relevantes, responderá preguntas del público y medios, y creará material educativo que fomentará la comprensión de las tecnologías de inteligencia artificial, incluida la percepción de la máquina, el aprendizaje, y razonamiento automatizado ". Apple se unió a otras compañías tecnológicas como miembro fundador de la Alianza de AI en enero de 2017. Los miembros corporativos harán contribuciones financieras y de investigación al grupo, mientras se comprometen con la comunidad científica para llevar académicos al tablero.

    En muchos países, además, se están creando fundaciones y asociaciones independientes para intentar profundizar en el desarrollo de los aspectos éticos de los desarrollos en inteligencia artificial y en robótica.

    Foto Robotica